Una tarde gris, después de trabajar intensamente 12 horas en su oficina del Planalto, Brasilia, la presidenta brasileña Dilma Rousseff, 63 años, guardó su ordenador portátil que lleva a todos lados y al reportero Marc Margolis, de Newsweek, le confesó: “De niña quería ser bombera o bailarina, y punto”. No pudo ser. Dilma, como...



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