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No quiso entrar a la mili. Ni cojones, dijo el joven y le metió manos a la idea. En Corea del Sur un chama superlisto empezó a engordar para que la prescripción fuera la obesidad y  así evitar ir al servicio militar. Los asíaticos de ese lado son celosos, castigan con penas de hasta 5 años de cárcel por evadir ‘el verde’, como le decimos los cubanos a esa etapa obligatoria de la ley. En 2016, el joven de entonces 19 años abrió la boca y no la cerró hasta que había aumentado 30 kilogramos, lo justo para ser calificado baja. Se dieron cuenta después de algunas habladurías y ahora acaba de enfrentar un tribunal militar. La nota de prensa no especifica cuánto le van a echar de cárcel. En Cuba vi de todo: inyecciones de sustancias desconocidas para mí, compra de la baja del servicio por unos trescientos dólares… vi soldados que se envolvieron el brazo en una toalla húmeda, enjabonada y al otro día con un pequeño golpe sufrieron una ‘fractura blanda’. ¿Resultado?: 15 ó 20 días de reposo ABSOLUTO. Vi cosas. Lo de la obesidad hubiera sido imposible, en un país donde es imposible engordar con el almidón que produce el arroz… solo tocas a 5 libras por persona cada mes. En mi barrio había un tal ‘Osmarito’ que se hizo pasar por homosexual, pero iniciados los años ’90 ya no te daban la baja por ser ‘maricón’. Pero Osmarito fue persistente… o estaba bien asesorado. Soportó todas las burlas de la etapa previa de 45 días de preparación militar y en la última semana se dejó atacar por las burlas, coqueteó con el ‘bullyng’ hasta que caída la tarde empezó a dejarse ver contrariado, humillado. Pasadas las ocho de la noche lo encontramos desangrado: se había rajado los antebrazos con una cuchilla de afeitar. Lo llevaron directo al hospital militar y no lo vimos más. Una tarde de verano en que el calor me asaba el cuerpo bajo mi uniforme verdeolivo, detuvo su moto MZ en la carretera por donde yo iba a pie y me adelantó un buen tramo. Entre un par de -siempre refrescantes- cervezas frías me relató cómo él y su hermano mayor tejieron toda la trama para evadir el servicio militar. En el barrio nadie se atrevió a decirle maricón… nunca.

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