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Se soltó el loco y se acabó el manicomio

14 Junio, 2017 8:23 am por Alfredo M Cepero

Miami, USA, Alfredo M. Cepero, (PD) Durante los ocho años de

apaciguamiento de Barack Obama, que a muchos nos parecieron una

eternidad, los enemigos de este país violaron todas las reglas de

convivencia civilizada sin que Washington les pusiera freno.

Los amigos, por otra parte, se sintieron abandonados a su suerte y se

replegaron dentro de los confines de sus territorios.

Era una situación alucinante donde predominaba la conducta de 'sálvese

el que pueda". El mundo se convirtió en un manicomio donde mandaban los

locos más agresivos sin temor a represalia alguna por parte de los

Estados Unidos.

El mimado de la izquierda apaciguadora inauguró su política derrotista

con un discurso en la Universidad de El Cairo donde pidió perdón por la

"arrogancia y el poderío militar" de los Estados Unidos. Acto seguido

mostró una cobarde pasividad ante el clamor de solidaridad de los

estudiantes iraníes de la Revolución Verde enfrentados a los fanáticos

clérigos musulmanes. Los enemigos de este país le tomaron la medida de

su cobardía al antiguo "organizador comunitario" y se dieron a la tarea

de erosionar la influencia y el poderío de los Estados Unidos.

Pasemos a una muestra limitada por el espacio de un artículo de este

tipo. Putin se tragó a la península de Crimea, Pekín incrementó su

influencia en el Pacífico construyendo islas artificiales en el Mar del

Sur de la China, Corea del Norte aceleró su programa de misiles

intercontinentales con capacidad para alcanzar las costas

norteamericanas, Irán recibió 150,000 millones de dólares a cambio de la

falsa promesa de que suspendería temporalmente su programa de armas

nucleares, Siria desató una guerra de exterminio con armas químicas

contra hombres, mujeres y niños, el ISIS creó un califato en territorios

conquistados para la libertad con sangre de soldados norteamericanos y

los terroristas islámicos fueron descritos como una minoría de jóvenes

desorientados que no constituían un peligro claro y presente a la

seguridad de los Estados Unidos.

El descontento con el manicomio se manifestó con claridad con la

elección de Donald Trump el 8 de noviembre del 2016.

La maquinaria demócrata y su prensa incondicional calificaron al magnate

devenido en político como un hombre con temperamento volátil y carácter

agresivo a quién no se le podía poner a cargo del "gatillo nuclear".

Trump, por su parte, no dio muestras durante la campaña de que sería un

activista en cuestiones de política internacional. Llegó decir que no

aspiraba a ser presidente del mundo sino de los Estados Unidos de

América. De ahí la sorpresa cuando el Presidente decidió aplicar con la

acción la raya roja retórica que había trazado e incumplido Barack

Obama. Con ello demostró que tiene temperamento y más aún que tiene los

bemoles que le faltan a Obama.

En la noche del jueves 6 de abril Donald Trump cambió en forma radical

la forma en que los Estados Unidos son percibidos por el resto del

mundo. Se soltó el "loco" y se acabó el manicomio. No más pastillitas ni

sicoterapia para apaciguar locos empeñados en apoderarse del mundo. El

nuevo jefe del manicomio aplicó el tratamiento de un electroshock en la

forma de 59,000 libras de explosivos transportados por 59 misiles

Tomahawk. Los misiles hicieron impacto en la base aérea siria de

Shayrat, desde donde habían despegado los aviones que habían asesinado

con armas químicas a docenas de civiles inocentes, entre ellos mujeres y

niños.

Ahora bien, aunque el ataque militar fue desatado contra el asesino de

Bashar al-Assad, el mensaje estuvo dirigido a otros forajidos que violan

las reglas de la convivencia civilizada. Se me antoja que no fue por

casualidad que Trump ordenara el ataque contra Siria mientras cenaba con

el presidente chino Xi Jinpin en su complejo residencial de Mar O Lago.

Quisiera ser una mosca en la pared cuando Xi le diga a su protegido, el

endemoniado Kim Jong-un, que Corea del Norte tiene que suspender sus

pruebas de misiles intercontinentales. Para China Comunista la opción

debe de ser clara: seguir molestando a los Estados Unidos protegiendo al

gordito enajenado de Pyongyang o preservar el acceso al gigantesco y

próspero mercado norteamericano sin el cual la economía China sufriría

un profundo descalabro.

Otro enemigo jurado de los Estados Unidos confronta una opción aún más

ominosa. Las 59,000 libras de explosivos contenidas en los misiles que

disparó Donald Trump contra Siria tienen que haber convencido al sicario

Vladimir Putin de que tiene que optar entre proteger a Assad o

enfrentarse a Trump. Una píldora muy amarga para Putin y su sueño de

resucitar el difunto imperio soviético.

Si tomamos en cuenta la superioridad militar norteamericana, Putin no

tendrá otra alternativa que aceptar las reglas impuestas por el nuevo

jefe del manicomio. Sin embargo, eso no impedirá que Putin adopte, al

menos por el momento, una posición de beligerancia, aunque sea para

mantener su imagen de "guapo de barrio".

Después del ataque, los rusos condenaron la acción norteamericana,

negaron que Al Assad hubiera utilizado armas químicas y enviaron una

fragata de su armada a visitar la base naval siria de Tartus, en el Mar

Mediterráneo. Una cortina de humo para esconder su impotencia y su rabia

ante la enérgica acción unilateral ordenada por Donald Trump.

En tal sentido, el Secretario Rex Tillerson anunció con antelación a su

homólogo soviético que el ataque se llevaría a cabo pero Donald Trump ni

le habló ni le pidió permiso a su supuesto "amigo" Vladimir Putin. Para

poner las cosas en su sitio, Tillerson visitará Moscú en las próximas

semanas y tendrá a su disposición el arma de la acción militar contra Siria.

Es una verdad incontrovertible que la diplomacia más eficaz es la que

cuenta con el respaldo y el uso del poderío militar como elemento de

disuasión del adversario.

Otro elemento de esta saga digno de tener en cuenta es el silencio

ensordecedor de Teherán. Por aquello de que "cuando veas las barbas del

vecino arder pon las tuyas en remojo", los usualmente vociferantes

clérigos iraníes no han dicho ni esta boca es mía. Todo indica que los

chiitas iraníes podrían estar contemplando la posibilidad de una

estrecha cooperación militar entre los Estados Unidos y sus enemigos

sunitas de Arabia Saudita y otras naciones del Medio Oriente como

Jordania y Egipto. Las manifestaciones vociferantes de Teherán contra el

"gran Satán" norteamericano no serían suficientes para enfrentar con

éxito una alianza militar de los países del Golfo y los Estados Unidos.

Por otra parte, la resurrección de la preeminencia norteamericana por

Donald Trump tiene que haber sido vista con preocupación en otras

latitudes que han sobrevivido o se han beneficiado con la política de

"liderar desde la retaguardia" de Barack Obama. No tengo dudas de que

los déspotas de Caracas y de La Habana están muy preocupados por estos

días. Aunque no temen ser objeto de ataques con misiles Tomahawk, se

saben expuestos al daño a su supervivencia que serían medidas

restrictivas del comercio, de las comunicaciones y de las remesas en

moneda dura. Sus regímenes están tan carcomidos por la ineficiencia que

pueden ser derrumbados por un simple soplo de viento.

En contraste con el temor de sus enemigos, los amigos de este país

tienen que haber experimentado un renacimiento de la confianza en

Estados Unidos como líder del asediado mundo libre, entre ellos los

países de la OTAN y los ya mencionados del Medio Oriente.

Las recientes reuniones del presidente Trump con el Presidente de

Egipto, Abdel Fattah el-Sisi, el Rey de Jordania, Abdullah II y el

Príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, fueron pasos

exitosos hacia un estrecho nivel de cooperación que estuvo ausente

durante los ocho años de Obama. En un gesto de franqueza poco

característico en los jefes de estado, el-Sisi le dijo al periodista

Bret Baier que los ocho años de Obama habían sido negativos para su región.

En fuentes dignas de crédito se ha dicho que estos aliados se han

mostrado dispuestos a tomar la iniciativa militar con un despliegue de

soldados en el campo de operaciones. El aporte de los Estados Unidos

estaría entonces concentrado en los campos de bombardeo aéreo,

inteligencia militar, provisión de armamentos, asesores militares y

tecnología de las comunicaciones, el tipo de operaciones que mantendrían

al mínimo las bajas y evitarían la oposición interna al conflicto que ha

caracterizado a otras guerras norteamericanas.

alfredocepero@bellsouth.net; *Alfredo M. Cepero

*Director: www.lanuevanacion.com

http://twitter.com/@AlfredoCepero

Source: Se soltó el loco y se acabó el manicomio | Primavera Digital –

https://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/se-solto-el-loco-y-se-acabo-el-manicomio/
http://dictaduracastrista.blogspot.com/feeds/posts/default
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