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Manual de la poca vergüenza

[29-06-2017 00:12:03]

Martín Guevara Duarte

Escritor

(www.miscelaneasdecuba.net).- Guarapo le pasó la cuenta a las churris

más cotizadas, burguesas y por supuesto ajenas al comunismo del momento,

incluida Ava Gardner y a alguna que otra pájara pinta también, según se

comentaba en los mentideros habaneros.

Se zampó los mejores jamones y las langostas más exquisitas.

Pescó en las aguas más cristalinas a bordo de los mejores yates que

elegía para él, con invitados de lujo nunca cubanos, nunca de países

socialistas y ni siquiera comunistas, siempre ricos y famosos, amantes

del vil metal y de la buena vida como Gabriel García Márquez, Oliver

Stone, Gerard Depardieu, o Barbara Walters.

Dio entrevistas sólo a periodistas norteamericanos, a algún italiano

como Miná o brasileño como Frei Beto, nunca a un cubano que no fuese la

quintaesencia del chicharrón obsecuente "Guatacandy" y sucedáneos, con

la honrosa excepción de una joven María Elvira Salazar en una de sus

visitas a New York.

Se sacó todas las compañías molestas de encima y taló todos los árboles

rectos de su entorno cuyas sombras evidenciaban su naturaleza retorcida.

Se bebió los mejores caldos, vinos españoles de las mejores cosechas a

lo largo de todos los gobiernos hispanos, los mejores franceses cuando

Mitterrand e italianos cuando Craxi, un fenómeno bebiendo caro, puliendo

divisas en el mejor bouquet. Bebía ron Isla del Tesoro, de cuatrocientos

euros la botella, una entelequia para el resto de cubanos.

Guarapo no se fue a vivir a Alamar, en el famoso emprendimiento

revolucionario de microbrigada que tanto alababa, aunque tuvo una linda

casa en Cojimar de esas que poseía decenas en el territorio nacional,

justo a la entrada de Alamar antes de que este barrio obrero se

convirtiese en la bandera estética del socialismo "bachiplanero", ni se

fue a vivir a Párraga ni a Jatibonico, sino que prefirió algo más

exclusivo, seguía inclinado como en sus años mozos por lo Chic, nada más

ni nada menos que el área más suntuosa de Cuba, que se comenzó a

construir en 1911 como un exclusivo club y campo de golf, con edificios

magníficos y que luego se convirtió en el Havana Biltmore Yacht and

Country Club, uno de los sitios más caros del continente.

Cuando enfermó no hizo ni siquiera el amago de usar su tan cacareada

medicina cubana, se hizo llevar una eminencia del Hospital Gregorio

Marañón de Madrid para cerrar con calculados pespuntes la hendija por

donde penetraba su permanente terror a la muerte, el mismo miedo que lo

llevaba viajar con ingentes cantidades de efectivos militares y fuertes

y costosas medidas de seguridad, en una ocasión llegó a viajar con

quinientos guardaespaldas a Buenos Aires aquél que cacareaba "Patria o

Muerte" pensando más bien en "Trasero cómodo y Muerte a los molestos"

rodeado siempre de hordas de genízaros.

Reprimió a todo religioso durante los años en que la URSS era la tubería

de sangre y clorofila de sus caprichos, luego sin inmutarse besó las

manos de tres Papas diferentes e hincó la rodilla para ser absuelto de

sus crímenes más que pecados, sin aguardar el dictamen de la Historia.

Guarapo estiró todo lo que pudo su vida en un estado lamentable, gastó

gruesas cantidades del dinero del paupérrimo pueblo cubano para poder

vivir un día más.

Este pillo crack hizo su particular "Robolución" personal e

intransferible desde la Sierra Maestra hasta el Havana Biltmore Yacht

and Country Club, para pasársela pipa, chachi, joya, de mil maravillas a

costa de millones de pajueranos que quedaron en la Isla, de otros

millones que se fueron, y de unos cuantos que entre el paredón, la

prisión, la locura, las noventa millas marítimas mortaja de hordas de

desesperados, las guerras de África, la marginación y el alcoholismo

suman cientos de miles de vidas segadas, y así y todo, aún hoy, hay

quien sigue yendo a la Plaza de la Involución transpirando chorros de

obsecuencia con chispa de tren y pasta de oca para dar vivas a la

sempiterna momia del viejo bribón.

Guarapo le pasó la cuenta a las churris más cotizadas del momento,

incluida Ava Gardner y a alguna que otra pájara pinta también, según se

comentaba en los mentideros habaneros.

Se zampó los mejores jamones y las langostas más exquisitas.

Pescó en las aguas más cristalinas a bordo de los mejores yates que

elegía para él, con invitados de lujo nunca cubanos, nunca de países

socialistas y ni siquiera comunistas, siempre ricos y famosos, amantes

del vil metal y de la buena vida como Gabriel García Márquez, Oliver

Stone, Gerard Depardieu, o Barbara Walters.

Dio entrevistas sólo a periodistas norteamericanos, a algún italiano

como Miná o brasileño como Frei Beto, nunca a un cubano que no fuese la

quintaesencia del chicharrón obsecuente "Guatacandy" y sucedáneos, con

la honrosa excepción de una joven María Elvira Salazar en una de sus

visitas a New York.

Se sacó todas las compañías molestas de encima y taló todos los árboles

rectos de su entorno cuyas sombras evidenciaban su naturaleza retorcida.

Se bebió los mejores caldos, vinos españoles de las mejores cosechas a

lo largo de todos los gobiernos hispanos, los mejores franceses cuando

Mitterrand e italianos cuando Craxi, un fenómeno bebiendo caro, puliendo

divisas en el mejor bouquet. Bebía ron Isla del Tesoro, de cuatrocientos

euros la botella, una entelequia para el resto de cubanos.

Guarapo no se fue a vivir a Alamar, en el famoso emprendimiento

revolucionario de microbrigada que tanto alababa, aunque tuvo una linda

casa en Cojimar de esas que poseía decenas en el territorio nacional,

justo a la entrada de Alamar antes de que este barrio obrero se

convirtiese en la bandera estética del socialismo "bachiplanero", ni se

fue a vivir a Párraga ni a Jatibonico, sino que prefirió algo más

exclusivo, seguía inclinado como en sus años mozos por lo Chic, nada más

ni nada menos que el área más suntuosa de Cuba, que se comenzó a

construir en 1911 como un exclusivo club y campo de golf, con edificios

magníficos y que luego se convirtió en el Havana Biltmore Yacht and

Country Club, uno de los sitios más caros del continente.

Cuando enfermó no hizo ni siquiera el amago de usar su tan cacareada

medicina cubana, se hizo llevar una eminencia del Hospital Gregorio

Marañón de Madrid para cerrar con calculados pespuntes la hendija por

donde penetraba su permanente terror a la muerte, el mismo miedo que lo

llevaba viajar con ingentes cantidades de efectivos militares y fuertes

y costosas medidas de seguridad, en una ocasión llegó a viajar con

quinientos guardaespaldas a Buenos Aires aquél que cacareaba "Patria o

Muerte" pensando más bien en "Trasero cómodo y Muerte a los molestos"

rodeado siempre de hordas de genízaros.

Reprimió a todo religioso durante los años en que la URSS era la tubería

de sangre y clorofila de sus caprichos, luego sin inmutarse besó las

manos de tres Papas diferentes e hincó la rodilla para ser absuelto de

sus crímenes más que pecados, sin aguardar el dictamen de la Historia.

Guarapo estiró todo lo que pudo su vida en un estado lamentable, gastó

gruesas cantidades del dinero del paupérrimo pueblo cubano para poder

vivir un día más.

Este pillo crack hizo su particular "Robolución" personal e

intransferible desde la Sierra Maestra hasta el Havana Biltmore Yacht

and Country Club, para pasársela pipa, chachi, joya, de mil maravillas a

costa de millones de pajueranos que quedaron en la Isla, de otros

millones que se fueron, y de unos cuantos que entre el paredón, la

prisión, la locura, las noventa millas marítimas mortaja de hordas de

desesperados, las guerras de África, la marginación y el alcoholismo

suman cientos de miles de vidas segadas, y así y todo, aún hoy, hay

quien sigue yendo a la Plaza de la Involución transpirando chorros de

obsecuencia con chispa de tren y pasta de oca para dar vivas a la

sempiterna momia del viejo bribón.

Source: Manual de la poca vergüenza – Misceláneas de Cuba –

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/595429b33a682e03684917ba#.WVUtfoiGP6Q
http://dictaduracastrista.blogspot.com/feeds/posts/default
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