El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 17 de febrero del 2012. (FCP). Concluyó en los primeros días del mes de febrero del corriente año, la XI Cumbre de jefes de Estado y de gobiernos de los países integrantes de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). En una de las resoluciones aprobadas, se expresó el apoyo a un régimen como el de Siria, con una larga hoja de violaciones de los Derechos Humanos.
Sería interesante caracterizar a varios de los jefes de Estado presentes en este evento y el papel jugado por ellos, en los acuerdos adoptados. Es significativo, como el presidente cubano insistió mucho en el punto de la no injerencia en los asuntos internos de cada país, para que ninguna otra nación solicitara explicación, sobre la falta de libertades, que existen en la Isla.
Las intervenciones de las mayorías de los presidentes seguían un mismo patrón, Solidaridad con Siria, Irán e independencia para Puerto Rico, libertad para los cinco cubanos presos, los cuales cumplen diferentes sanciones en cárceles de Estados Unidos. También brindaron apoyo a la República de Argentina en su reclamación de la devolución de las Islas Malvinas.
Como era de esperar, salió a relucir el escondido nacionalismo, el furibundo odio hacia la nación norteamericana, a la cual no le perdonan, que sea una de las más democráticas y prósperas del continente. Volvieron a lanzar al aire sus irrealizables sueños, de construir sobre las cenizas de aquel régimen de terror desplazado de Europa, otro similar, El Socialismo del Siglo XXI.
A Hugo Chávez, se le ve como el sucesor de Fidel Castro, en una versión más modernizada, pero de menor calidad. Le gustan las grandes marchas, concentraciones y mítines, se deleita y se regocija con ello al igual que el ex presidente cubano. Como él, abraza falsas ideologías, lo que le permite concebir el marxismo ateo, unido en concubinato con el catolicismo venezolano.
Por eso, ofrece falsas explicaciones y erróneas salidas a la realidad, en claro divorcio entre las palabras y los hechos. Junto a Fidel, que según sus propias palabras es el “Padre de todos los revolucionarios en América”, propaga la idea, de que el derrumbe del Socialismo en Europa obedeció, a un plan bien elaborado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
No le ha sido fácil a la cabeza pensante y financiera del ALBA, como tampoco a su maestro, convencer con estos pobres argumentos al mundo. La asfixia política y el terror desatado por las huestes de la Hoz y el Martillo, contra los pueblos de esos países, los obligaron a tomar las calles, en poderosas manifestaciones, para barrer la tiranía roja, y destruir la Cortina de Hierro.
La lucha contra la globalización, hecho este, que es una realidad de los tiempos actuales y contra el Libre Mercado, constituye el dogma del líder venezolano y sus epígonos del ALBA. Tratan de explicar en su evento, la pobreza de los países subdesarrollados, donde alegan que el desarrollo de los países ricos tiene como condición el atraso de los países dependientes.
Rafael Correa, Evo Morales, Daniel Ortega y Raúl Castro, enfilaron sus discursos, como era de esperar, contra el gobierno norteamericano. Pusieron en sus palabras al desnudo, el verdadero propósito oculto del ALBA, que no es otro, que dividir a los países y gobierno de América, y así impedir la concertación de tratados comerciales beneficiosos con los Estados Unidos.
Odio enfermizo al Mercado, a la libre Empresa, a la Propiedad Privada, al Pluralismo Político, a la libre expresión del pensamiento, es la única recomendación que pudo ofrecer la delegación cubana a ese evento. El resto de los presidentes a este conclave han trabajado y trabajan para hacer modificaciones a la Constitución de sus países y así perpetuarse en el poder.
Si no han roto hasta ahora con las pocas libertades y derechos de que aún disfrutan sus pueblos, se debe al amor, que esas poblaciones sienten por la libertad, y lo arraigado que están en los mismos los principios democráticos. No han podido derribar el Estado de Derecho, ni la Propiedad Individual, pedestales en los que se han levantado las riquezas de las naciones.
Todos los presidentes reunidos en este cónclave, cobijados en forma oportunistas bajo la espada Bolivariana y los Petrodólares Chavistas, se empeñan en crear un modelo de sociedad ajeno a las libertades democráticas, bajo el mote de Socialismo del Siglo XXI. La realidad pulveriza estos sueños y dictó la partida de defunción del comunismo en la historia del Siglo XX.
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